Bajo nuestros pies (reseña)

«Y aunque mi increíble empresa lograra terminar de modo satisfactorio, no crea que habremos escapado por tanto de nuestro terrible final, pues no es posible huir de aquello que no puede ser evitado». Esas fueron las últimas palabras que John D. Lindgren leyó del puño y letra de su mentor, el profesor Kleinman.

En Salem (Massachusetts), durante 1921, aún con un espléndido futuro académico por delante, el profesor guillotinaría su destino tras recibir una inesperada carta anónima. La misiva incluía una oferta que no podría rechazar, pues hundía sus garras en el más flaco de sus puntos débiles: la curiosidad. En torno a ambos personajes se va gestando una historia de horror sobrenatural llena de giros sorprendentes donde la ilusión se torna en angustia; la curiosidad, en miedo; el conocimiento, en locura.

Francisco Javier Olmedo ofrece al lector la posibilidad de seguir los pasos del profesor y su alumno más privilegiado con una novela que cuida la ambientación y el rigor histórico. En torno a las cartas de Kleinman, se estructura una trama llena de sobresaltos y de preguntas que encontrarán respuestas tan inesperadas como espeluznantes.

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Muy buenas Lectores 🙂 Estamos de vuelta con las reseñas y la verdad es que hoy vengo muy contenta por la obra que nos ocupa. Tenía muchas ganas de volver por aquí pero bueno por cosas de fuerza mayor no he podido pasarme mucho, así que pido disculpas por la tan larga ausencia. He de decir que estoy en racha pues estoy teniendo la suerte de leer joyas este año. En esta ocasión nos movemos en un genero muy diferente a la de la última reseña que os traje. Nos sumergimos en una novela negra de terror e intriga. Pero como siempre os voy a presentar al autor responsable de esta gran obra maestra.

Francisco Javier Olmedo Vázquez es un autor cordobés nacido en 1980 y enamorado de la literatura de terror sobrenatural, digamos, “outsider” (alejada de ese hastío comercial repleto de zombis, vampiros y hombres lobo). Allá por sexto curso de la descargaantigua E.G.B., su profesora de lengua aplaudía la imaginación que solía plasmar en sus textos de redacción libre (aunque es cierto que no acababan de convencerle sus temáticas de corte tétrico y lúgubre; no eran propias de un chiquillo de tan corta edad). Intuía (la profesora) en el autor una facilidad para la escritura y la inventiva, por lo que le invitaba (por no decir “obligaba”) a escribir las obras de teatro que se representaban en su colegio cada año en navidad. Mucho más tarde, ya en el bachillerato (el antiguo), el autor tuvo un reencuentro fortuito con su profesora. Tras el entusiasmo propio de un hecho tan emotivo, la mujer preguntó con interés: «¿has seguido escribiendo?». La respuesta, lamentablemente, le produjo una rotunda decepción. Y es que sí, escribía, pero no más allá de las historias de fantasía que hacían de guía para las partidas de juegos de rol a las que jugaba con sus amigos del “insti”. Sus hazañas como escritor de tres al cuarto cesaron durante el lapso de tiempo que comprendió entre la adolescencia y los dieciocho años. No encontraba la vía adecuada para dar rienda suelta a su creatividad. En el año 1998, el autor comenzó la carrera de Ingeniería Informática (aunque siempre amó las letras, prefirió el estudio de la ciencia). Fue ahí, en la primera semana del primer curso cuando conoció a su amigo Juan Luís Pérez de Luque (hoy doctorado en lengua inglesa por la Facultad de Filosofía y Letras de Córdoba), el cual le presentó a uno de los grandes de la literatura de terror sobrenatural: Howard Phillips Lovecraft. Lovecraft puso ante el autor las herramientas para encauzar ese ideario irreal que tenía en mente atrapado desde la infancia, esa imaginería del inconsciente a la que no podía dar rienda suelta. Quedó fascinado por su cosmogonía, por la mitología que se creó a su alrededor. Tras leer la práctica totalidad de su narrativa, fue explorando su círculo de autores más reconocidos: Derleth, Howards, Ashton Smith, Bloch, Poe, Machen, W. Chambers, Ligotti… El autor optó por seguir la senda que ya marcaron esos otros Grandes escribiendo pequeños relatos de corte lovecraftiano, pensados en un principio para él mismo y para todo aquel de su círculo de conocidos que quisiera leerlos. Al fin, una vez su prosa se encontraba lo suficientemente depurada, el autor se atrevería a escribir la primera de sus novelas: Bajo nuestros pies. Nunca pensaría que sus historias pudieran salir más allá de ese círculo hermético de familiares y amigos. Fue la insistencia continuada de los que le leyeron, y el descaro que aportan la edad y la experiencia, los que hicieron atreverse a poner el manuscrito de su primera novela en manos de una editorial.

RESEÑA

Si mal no recuerdo, la última novela negra que leí hace muchos años fue una de Edgar Allan Poe y volver a este genero con la obra de Bajo nuestros pies de la mano de Francisco Javier Olmedo ha sido como celebrarlo a lo grande. Esta es una novela impecable, pulcra y muy bien cuidada para los tiempos que corren en nuestra literatura actual. Hoy en día son muchos los que se cuelgan la medalla de escritores por solo publicar un libro pero no todos lo son. Este autor sin duda ha colocado el listón muy alto. Bajo nuestros pies ha sido la novela que me ha hecho replantearme lo que es la literatura en estado puro y reflexionar sobre lo  que se ha estado perdiendo en estos tiempos.

Lo primero que me llamó la atención de este libro, fue por la época en la que está ambientada, en Salem de 1921, y aunque no era esa la fecha exacta sobre lo de la caza de las brujas fue lo primero que me vino a la cabeza. Luego nada más leer los primeros capítulos me vi inmersa de lleno en la espeluznante historia que encerraba toda la trama. Hago un paréntesis aquí para decir que me fascino la historia de Charles Morris, que se cuenta en esta misma novela y es el inicio de la investigación.

Esta narrado con un lenguaje característico de la época, un estilo gótico me atrevería a decir, y eso hace que te transporte a ese mismo tiempo. A mi personalmente, el dialogo entre personajes me recuerda a Sherlock Holmes conversando con su querido Watson por ejemplo. Esta novela podría considerarse perfectamente un clásico de un grande. Es más de lo que esperaba, y es una clase de narración con la que disfruto mucho, se recrea mucho en las descripciones cosa que es de agradecer (ya que hoy en día esta desapareciendo) porque desde que inicias la lectura quieres estar al tanto de todo y da tantos detalles que te hace creer que estas dentro de la historia.

Así, como empieza la sinopsis es el comienzo de toda la trama. Digamos que a través de John nos enteramos de esta historia. John es el alumno del profesor Kleimann y se cartea con el profesor cuando éste decide aceptar una oferta jugosa para su investigación. Por lo tanto esta obra tiene un carácter epistolar y debo admitir que es algo que me entusiasma mucho de una novela, porque es una forma de profundizar en cosas que a lo mejor narradas con una voz en off el lector no lo percibe tanto. Esta obra me resulta un tanto especial para mí por el impacto que tiene, da miedo de verdad, a mí personalmente todo lo sobrenatural me aterra y este libro lo ha conseguido, que además de entretener cumple con su función de tenernos en vilo en cada una de sus páginas y sembrarnos la intriga de que es lo que va a pasar después.

Me ha creado muchísima curiosidad saber quien es ese misterioso Maestro desde el primer momento en que se menciona. Su vivienda me recordaba a la mansión de la familia Adams, pero me la recordó más por su biblioteca… Debo confesar que aunque soy una amante de las bibliotecas… la suya me espeluzna jaja y si leéis la obra, comprenderéis porque lo digo. Esta novela me ha hecho disfrutar pero también aprender. Aprender lo que es el proceso de llevar una investigación, desde lo académico y científico y la verdad que se disfruta mucho como se van desvelando los misterios que se han estado investigando muchos centenares de años atrás y los giros que va tomando la trama. Y bueno el final, no voy a desvelarlo obviamente, pero me ha dejado pensando en el profesor Kleimanm bastante.

En conclusión, es un libro que entretiene, te transporta a otra época y a pesar de lo antiguo de la época se entremezcla con lo moderno y creo que es algo curioso que hay que destacar porque el autor ha sabido perfectamente incorporar esos dos elementos. Tiene todos los ingredientes que tiene una obra de este género y que a todo amante y devorador de este género le va a encantar. Y por su estilo, se me planteaba una pregunta conforme fui leyendo el libro. ¿Tengo en mis manos el libro de un autor que se convertirá en el padre del Terror del siglo XXI? Yo apuesto a que sí y espero que esta obra se lleve un premio importante.

El mundo necesita más obras de Francisco Javier Olmedo Vazquez, y necesitamos que se siga haciendo así mismo la literatura. Mil gracias al autor, por esta bonita experiencia y a la editorial Exlibric por brindármela.

Felices Pesadillas 🙂

 

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Firma del libro
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Francisco Javier Olmedo Vazquez en la firma de libro de la Feria del Libro de Granada 2018, a su lado Luisa D’ascoli, la que os escribe 😉

Si queréis la obra la podéis adquirir en la pagina web de la misma editorial: Exlibric  en Amazon o si lo prefieres en Casa Del Libro  (Pinchando en los nombres podrás acceder fácilmente para realizar tu compra)

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